Creo que para comenzar a verificar mi buen desempeño como educador, primero debería seleccionar, recoger, interpretar y juzgar información referida a mi propia actividad pedagógica, ya que como docente soy quien establece los criterios y fija los estándares para juzgar la adecuación de mis conocimientos, habilidades y efectividad respecto de mi actividad docente.
Algunas acciones e instrumentos concretos a realizar para verificar mi desempeño docente:
*Retroalimentación proporcionada por cintas de vídeo y audio.
*Hojas de autoclasificación.
*Informes elaborados por el propio profesor
*Materiales de autoestudio
*Cuestionarios a alumnos y/o padres de familia
Creo que a aparte de estas acciones es importante considerar y más aun me parece obvio que una buena relación entre padres y profesores y una comunicación efectiva entre el hogar y la escuela, tiene consecuencias importantes en la calidad de la educación.
Potenciar la participación de los padres en los procesos de evaluación del desempeño docente, permitiría analizar perspectivas y conocer puntos de vista y aspectos imposibles de obtener mediante otras fuentes: acerca de la interacción entre el docente con los alumnos y con las familia; de cómo responde a las necesidades de los estudiantes; de la pertinencia de los retos y trabajos que asigna a los alumnos, especialmente los que encomienda para hacer en casa. La desventaja, sin embargo es que los padres al no ser profesionales de la educación, pueden incluir sus propios prejuicios y preconcepciones en el juicio que emitan respecto a los docentes. Es posible, también que los docentes puedan sentirse acosados y mostrar rechazo a ser evaluados por personas ajenas al centro.
Aun así, se tiene en cuanta que la evaluación tiene como finalidad fundamental el aportar información para desarrollar capacidades y potenciar actitudes que puedan insertarse en los procesos de mejora de la calidad de la educación, debemos aceptar las percepciones de los padres que pueden contribuir al desarrollo de actitudes de interrelación y mutuo conocimiento absolutamente necesarias para producir una educación de calidad.
Otra acción importante a considerar y uno de los argumentos de mayor peso para justificar la evaluación del desempeño docente, es la opinión de los mismos alumnos, debido a que son los principales consumidores de los servicios educativos del docente. Por ello se encuentran en una posición privilegiada para proporcionar información acerca de la efectividad de la docencia. Son los únicos que tienen información directa del tipo, naturaleza y calidad de las actividades docentes que se realizan en el aula.
Es cierto que los juicios de los estudiantes tienen que ver básicamente con los niveles de empatía y sintonía que los docentes han logrado o no con ellos. Pero, si esto es así, debiéramos esperar sólo esa información del empleo de este procedimiento, con la seguridad que ella es absolutamente relevante, porque del nivel de empatía y comunicación afectiva logrado por el docente, depende buena parte de los resultados de aprendizaje de los estudiantes.
Que el profesor conozca las percepciones del alumno sobre su práctica docente y su actuación personal en el aula, independientemente de su valor formativo para alumnos y docentes, puede ser una importante plataforma de interacción y acercamiento entre los alumnos y el docente.
Otro mecanismo para poder evaluar mi buen desempeño como docente y dada la naturaleza colaborativa de la enseñanza y de la educación contemporánea, sería absurdo imaginar un proceso de evaluación que ignorara a los pares como fuente vital para la retroalimentación de la mejora de la calidad de la actividad docente. La evaluación por pares expresada de forma colectiva constituye, sin duda, una fórmula extraordinaria de desarrollo profesional y de refuerzo positivo para los docentes.
La información solicitada a los pares nunca debe ser juicios valorativos personales del compañero o información subjetiva basada en la impresión (o en el desconocimiento) respecto de su actuación, sino en información objetivamente valorada respecto de aquellos elementos de su actividad, que los compañeros conocen directamente y que deberán expresar de tal manera que pueda utilizarse para su mejora. Sólo así la información de los pares introduciría elementos sustantivos para la retroalimentación positiva del profesor y le aportaría verdadero valor añadido. La información que los pares aporten debe focalizarse, fundamentalmente, en descripciones respecto de la actuación docente de la persona a evaluar. Para ello es importante invitar como proveedores de datos únicamente a aquellos pares que tengan conocimiento directo de la actividad del profesor a evaluar.
No debe cometerse el error de asumir que éste, o cualquiera de los otros procedimientos propuestos, se constituya en la única fuente de evaluación, pero sí tener en cuenta que el aporte de los padres, alumnos y de los pares proporcionan percepciones distintas, enriquecedoras de la visión comprensiva a la que debe aspirarse y, sobre todo, para moldear nuevas y más positivas actitudes.
La profundidad y la calidad de ésta autoevaluación se vería incrementada si yo como docente tuviese la posibilidad de analizar información sobre mi actividad proveniente de otras fuentes como las que e mencionado. La información previa ayuda a centrar la autorreflexión y favorece la profundidad de los propios juicios.
1 comentario:
Esteban, detallo los criterios de evaluación:
Claridad en la expresión: La ortografía y redacción son buenas, solo ten en cuenta que debes cambiar la palabra “cuanta” por “cuenta”.
Comprueba lo que piensa argumentando sólidamente lo que dice: Logras responder la pregunta central haciendo un muy buen uso de la argumentación.
Logra persuadir al lector: Cumples con el punto.
Calidad de la reflexión: No existen críticas ni sus respectivas soluciones.
Compromiso con la audiencia: Cumples con el punto.
Tu calificación es 87.
Atte.
La profesora
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